

Inevitable que en estas fechas no se nos venga el recuerdo del meneíto del año pasado, sobre todo teniendo en cuenta las réplicas fuertes de estos días , unidos al cambio de clima y las voces apocalípticas de fin de mundo y castigos divinos...La cosa es que el mes pasado iba camino al Cajón del Maipo, cuando a mi amiga Verín se le ocurre que visitemos a las Clarisas, quería saber cómo era ese monasterio donde estuve un año de mi vida, el año en que fui mejor persona...el año de mis 19 en que fui Sor Mariela.
Tocamos el timbre y ups, primera sorpresa...la monja que abre me llama y abre la puerta de la clausura invitándome a pasar, guau! pajarillos en mi guata. Llamo rápidamente a Vero y le indico que nos harán pasar, ambas quedamos desconcertadas.
Aún embobada por mi entrada a la clausura del Monasterio, saludo a la monja que nos abrió y que nos invita a sentarnos en la entrada del convento...se acerca la madre superiora Sor Maribel que me abraza llena de cariño y le indica a una profesa simple que yo era la voz del cassette que aún ocupan para ensayar cantos de misa, me sonrojo...
La Sor nos indica que nos tiene que atender en la clausura porque con el terremoto se cayó el locutorio y recién ahí... abrí de verdad los ojos y comencé a mirar al rededor, el convento se cae a pedazos, me tuve que tragar las lágrimas mientras recordaba esos claustros en los cuales deposité todas mis ilusiones de adolescente.
Sor Maribel nos invita a pasar al lugar "más seguro" de la antigua construcción, lo que antes había sido el refectorio hoy es una improvisada capilla ( ver las fotos) y ahí le pedimos que nos relatara como vivieron esa dura experiencia...mientras la escuchaba solo una frase rondaba mi cabeza: "Esto no es justo"... hay congregaciones en las cuales los y las religiosas andan con chofer en camionetas último modelo, o con anillos y pulseras de oro, curas que hacen y deshacen en sus parroquias...y estas 10 mujeres que creen a ciegas en que la oración por todos provoca cambios y moviliza el amor, están viviendo en un lugar que está al borde del derrumbe, con una hermana anciana postrada que necesita cuidados especiales, habitando un pequeño noviciado que ya no recibe vocaciones, rodeadas de las ruinas de la que ha sido su casa durante tantos años y digámoslo claramente : a un año del terremoto todo está como si el terremoto hubiera sido ayer, ellas habitan un lugar peligroso que las pone en riesgo ante una replica fuerte o si viene un año lluvioso...el adobe terminará por remojarse y ceder.
Simplemente señores obispos y prelados de la poco santa iglesia católica, esto no tiene nombre!
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